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Cada septiembre, cuando el calor afloja en el lago Lemán, Ginebra se convierte durante cinco días en una feria sin recinto. No hay pabellones gigantes ni pases de prensa imposibles: las marcas reciben en suites de hotel, boutiques y salones, y cualquiera puede entrar en el pabellón principal a mirar. Se llama Geneva Watch Days, y aunque la mayoría de lo que se presenta cuesta más que un coche, lo que ocurre allí acaba influyendo en los relojes que sí compramos. Esta es nuestra crónica de la edición de 2026.
Una feria nacida de una crisis
Geneva Watch Days nació en 2020, en plena pandemia, cuando Baselworld se hundía y un puñado de marcas (Bulgari, Breitling, Girard-Perregaux, Ulysse Nardin, MB&F, Urwerk, H. Moser y De Bethune, entre otras) decidió organizar algo por su cuenta: un salón descentralizado y abierto, sin stand ni alfombra, donde el reloj se ve en la mano y no tras un cristal. Seis ediciones después, la fórmula ha crecido hasta las 71 marcas de este año, con el apoyo del cantón, la Fondation de la Haute Horlogerie y el Grand Prix d’Horlogerie de Genève. El corazón del evento es el pabellón de la Rotonde du Mont-Blanc, junto al Jet d’Eau, con una exposición llamada Blue Box que reúne más de 130 novedades ordenadas por los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. Y sí, la entrada es gratuita.
Geneva Watch Days, del 2 al 6 de septiembre de 2026: 71 marcas, más de 130 novedades y una ciudad entera como recinto. El pabellón público es gratuito.
Los relojes de la semana
Ming 57.05 Comet: el worldtimer que entiende el horario de verano
Si tuviéramos que elegir un solo reloj de la feria, sería este. Los relojes de hora mundial llevan casi un siglo con un punto ciego: el horario de verano. Cuando media Europa adelanta el reloj, el anillo de ciudades deja de cuadrar y el propietario tiene que hacer cuentas mentales. Ming, la marca malaya que celebra nueve años, lo ha resuelto con un mecanismo de bisel pendiente de patente: las ciudades que no cambian de hora van en un anillo fijo, y las que sí lo hacen van en un anillo exterior que avanza una hora con un solo clic. Caja de acero de 40 mm y 10,3 mm de grosor, carátula azul multicapa con un efecto de interferencia que Ming llama «cola de cometa», en homenaje al de Havilland Comet, el primer avión comercial a reacción. 200 piezas, 6.950 CHF en correa. Si quieres entender la complicación de base, en nuestra página del temporizador mundial está toda la teoría.
Zenith Chronomaster Solo Sport: un El Primero sin cronógrafo
Suena a herejía: el calibre El Primero, el cronógrafo automático de alta frecuencia de 1969, convertido en un reloj de tres manecillas. Zenith lo ha hecho por primera vez con el Chronomaster Solo Sport: caja de acero de 40 mm, bisel de cerámica, 200 m, carátula de cerámica con un motivo repetido de zetas a 45 grados y, dentro, el calibre 3620 latiendo a 5 Hz (36.000 alternancias por hora) con 60 horas de reserva. El detalle que nos interesa a todos: un nuevo cierre, el Zenclasp, con microajuste sin herramientas en pasos de 2,5 mm. Entre 9.800 y 10.900 USD según versión. Si te preguntas qué significa eso de 5 Hz, en nuestro visualizador de frecuencias puedes ver y oír la diferencia con un 4R de Seiko.
Bulgari Octo Finissimo Dual Time × Vianney Halter
La colaboración inesperada. El Octo Finissimo, el reloj ultraplano que lleva una década batiendo récords de delgadez, se abre por primera vez a un relojero externo: Vianney Halter, el independiente francés cuyo Antiqua de 1998 inventó la estética «retrofuturista» de ojos de buey. El resultado es un doble huso de 9,7 mm con las indicaciones en pequeñas ventanas remachadas, entre Julio Verne y la ingeniería de precisión. 30 piezas en titanio y una decena en oro rosa, a partir de 80.000 USD. No es para nosotros, pero marca una tendencia que veremos más abajo.
Bremont Terra Nova Jumping Hour: la hora saltante se hace pequeña
La marca británica ha reducido su reloj de hora saltante a una caja de 35 mm, en burdeos y rosa, con el disco de horas cambiando en menos de una décima de segundo tras una ventana. Es un ejemplo perfecto de dos tendencias a la vez: complicaciones antiguas reinterpretadas y cajas compactas para cualquier muñeca. Desde 4.900 USD. La complicación de hora saltante es una de nuestras favoritas, y aquí explicamos por qué.
MB&F M.A.D.3, Breitling Navitimer Miles Davis y otros
La lista larga daría para otro artículo. MB&F presentó el M.A.D.3, un reloj de horas errantes de 40 mm en acero con el mecanismo de Vincent Calabrese, distribuido por sorteo entre su comunidad. Breitling rindió homenaje a Miles Davis con un Navitimer B09 de 41 mm, carátula panda inversa y cuerda manual, limitado a 500 piezas. Corum puso el Admiral por primera vez en cerámica. Atelier Wen llevó una carátula de oro con grabado tremblage y numerales en caligrafía china. Y Louis Moinet incrustó fragmentos de meteorito marciano en una fase lunar. Alta relojería, sí, pero también ideas.
Y ahora, lo que sí puedes comprar
Geneva Watch Days no es solo independientes y oro. Varias marcas «de entrada al suizo» presentaron novedades reales:
Cinco tendencias que bajarán a tu muñeca
Lo que se presenta en Ginebra en septiembre aparece en relojes de 300 euros dos o tres años después. Estas son las cinco señales de 2026:
1. Cajas más pequeñas. Bremont a 35 mm, Oris a 29 mm, Zenith a 40. La era del reloj de 44 mm ha terminado y las marcas asequibles ya lo están notando: los 36-39 mm vuelven a ser el centro del mercado. Si dudas de tu talla, prueba nuestra calculadora de tamaño de reloj.
2. Titanio por todas partes. Doxa, Bulgari, Oris, Mauron Musy. El titanio ya no es «material técnico»: es el nuevo acero. Y con las micromarcas chinas fabricándolo a precio de acero, lo veremos en relojes de 200 euros muy pronto.
3. Complicaciones antiguas reinterpretadas. Hora saltante, horas errantes, hora mundial con horario de verano. Nada nuevo bajo el sol, pero mejor pensado. En nuestro simulador de complicaciones puedes jugar con casi todas.
4. Colaboraciones con independientes. Bulgari con Halter, Atelier Wen con Massena LAB. Las grandes casas buscan la creatividad fuera. La versión asequible ya existe: micromarcas que colaboran con diseñadores y creadores de contenido.
5. Cierres con microajuste. El Zenclasp de Zenith es la noticia más pequeña y la más útil de la feria. Que tu reloj se ajuste al calor del mediodía sin herramientas debería ser obligatorio, y las marcas japonesas y las micromarcas ya lo ofrecen por menos de 300 euros.
Para terminar
Podrías pensar que una feria de relojes de 10.000 francos no tiene nada que ver con un aficionado que colecciona Seiko, Orient y micromarcas. Nosotros creemos lo contrario: la relojería es un río, y lo que se inventa arriba acaba llegando abajo. El Ming Comet le enseña a la industria cómo resolver el horario de verano; en tres años lo veremos en un GMT de 400 euros. Mientras tanto, Ginebra queda a un vuelo, el pabellón es gratis y el lago, en septiembre, es una maravilla. Quizá el año que viene nos veamos allí.
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