
Reloj Atómico
Consulta la hora exacta sincronizada estilo NTP y pon tus relojes en hora al segundo, como en un observatorio.
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Consejo para relojes mecánicos
Si tu reloj tiene parada de segundero (hacking), tira de la corona hasta detener la aguja justo cuando marque las 12. Ajusta minutos y hora, espera a que este reloj llegue al segundo :00 exacto y empuja la corona en ese preciso instante. Tu reloj quedará sincronizado al segundo con la hora atómica.
De los átomos de cesio a tu muñeca
Relojes atómicos
La hora oficial del planeta (UTC) la definen más de 400 relojes atómicos que miden las oscilaciones del átomo de cesio: 9.192.631.770 vibraciones equivalen exactamente a un segundo.
Protocolo NTP
Esa señal se distribuye por internet mediante el protocolo NTP. Este reloj realiza varias mediciones contra el servidor, compensa la latencia de tu conexión y calcula el desfase de tu dispositivo.
Tu referencia de observatorio
Con la hora exacta en pantalla puedes ajustar tus relojes mecánicos y de cuarzo al segundo, y medir cuánto adelantan o atrasan al cabo de los días, igual que en una prueba de cronometría.
¿Cómo funciona un reloj atómico?
No usa engranajes ni un péndulo: usa un átomo como referencia. Mide una propiedad física inmutable del cesio, y por eso es tan preciso.
El átomo de cesio-133
Todo reloj atómico se basa en un átomo de referencia. El cesio-133 tiene dos estados de energía muy cercanos (estructura hiperfina) que se comportan igual en cualquier átomo del universo.
La transición hiperfina
Cuando el átomo salta entre esos dos estados, absorbe o emite radiación de microondas a una frecuencia única e inmutable, idéntica para todos los átomos de cesio.
Resonancia a 9,19 GHz
Un oscilador de microondas se afina hasta hacer resonar el máximo número de átomos. Esa frecuencia exacta es de 9.192.631.770 ciclos por segundo.
Contar para medir
Un contador electrónico cuenta esas oscilaciones: cuando llega a 9.192.631.770, ha transcurrido exactamente 1 segundo. Esa es la referencia más estable que conocemos.
El segundo del SI
Desde 1967, el segundo del Sistema Internacional se define oficialmente como 9.192.631.770 oscilaciones del cesio-133. Los relojes atómicos de fuente y, sobre todo, los ópticos son tan estables que no se desviarían ni un segundo en cientos de millones de años.
De la rotación de la Tierra al átomo
En apenas unas décadas, la humanidad pasó de medir el tiempo con la rotación del planeta a contar las vibraciones de un átomo.
El primer reloj atómico
Harold Lyons construye en el NBS (EE. UU.) un reloj basado en la molécula de amoníaco. Más una prueba de concepto que un cronómetro superior, pero abrió el camino.
Nace la cronometría de cesio
Louis Essen y Jack Parry crean en el NPL (Reino Unido) el primer reloj atómico de cesio práctico, mucho más preciso que cualquier reloj anterior.
Se redefine el segundo
La 13.ª CGPM define el segundo del SI a partir del cesio-133, abandonando la rotación de la Tierra como referencia. El tiempo pasa a medirse con átomos.
Relojes atómicos en órbita
El sistema GPS lleva relojes atómicos al espacio: tu posición se calcula gracias a la hora ultraprecisa que emiten continuamente los satélites.
La era de los relojes ópticos
Los relojes de red óptica e iones superan al cesio: tan precisos que no perderían un segundo en miles de millones de años, redefiniendo el futuro de la medida del tiempo.