Excellence Régulateur
El reloj base de la casa: horas pequeñas arriba, minutos grandes en el centro y segundos abajo, en una caja sobria de 42 mm.
- Estilo
- Vestir
- Carátula
- Regulador
- Movimiento
- Automático suizo con módulo propio
- Tamaño
- 42 mm
Casa relojeraLa casa que presta su regulador a quien quiera rediseñarlo
Le Noirmont, 1931. Relojería mecánica suiza a precio contenido y una idea que le cambió la suerte: dejar que otros diseñen sus relojes.
Louis Erard lleva desde 1931 en Le Noirmont, un pueblo del Jura, haciendo relojes mecánicos a precios que no se estilan en Suiza. En la última década encontró su fórmula: invitar a relojeros y diseñadores de culto —Alain Silberstein, Vianney Halter, Massena LAB, Seconde/Seconde/— a rediseñar su regulador. Esas series cortas se agotan en horas y han convertido a una casa discreta en la más comentada de su gama.
La cuna de la relojería moderna. Casi toda su industria se concentra en el Arco Jurásico, de Ginebra a Schaffhausen pasando por el Vallée de Joux, Neuchâtel y Biel: valles donde los campesinos montaban relojes durante el invierno y que acabaron convertidos en manufacturas. La crisis del cuarzo de los años 70 estuvo a punto de borrarla del mapa; la etiqueta «Swiss made», regulada por ley, sigue siendo el sello de calidad más reconocido del sector.
Los hitos que explican la marca. Los que tienen flecha enlazan con el artículo del sitio que los cuenta a fondo.
Louis Erard funda su taller en Le Noirmont, en el Jura, y empieza haciendo relojes para terceros y bajo su nombre.
FundaciónLa casa atraviesa la crisis del cuarzo como muchas otras de su tamaño, cambiando de manos y de rumbo varias veces.
CrisisLa marca se reorienta hacia el reloj mecánico asequible y adopta el regulador como su seña particular.
IdentidadLa serie firmada con Alain Silberstein agota la tirada en horas y abre el camino a todas las que vinieron después.
AlianzaMassena LAB, Vianney Halter, Seconde/Seconde/, Atelier Oï y otros pasan por el mismo regulador. La casa se vuelve la más comentada de su gama.
HoyArrastra para recorrer los hitos
Las familias que resumen lo que Louis Erard hace mejor.
El reloj base de la casa: horas pequeñas arriba, minutos grandes en el centro y segundos abajo, en una caja sobria de 42 mm.
El mismo regulador con el lenguaje del diseñador francés: círculo, triángulo y cuadrado, en rojo, amarillo y azul. La serie que cambió la suerte de la casa.
Guilloché hecho a mano con máquina de torno en una carátula de reloj de cuatro dígitos bajos. Es la pieza que mejor demuestra hasta dónde llega la casa.
Tres escalones dentro de Louis Erard y lo que conviene mirar antes de pagar. Sin precios: cambian por mercado y por semana.
Para quien quiere una carátula distinta sin salirse de un presupuesto sensato.
Familias tipo: Excellence Régulateur
Para el que sigue a los relojeros de culto y no puede pagar sus relojes.
Familias tipo: colaboraciones con Silberstein, Massena LAB, Halter
Para quien quiere una carátula trabajada a mano sin pagar cinco cifras.
Familias tipo: Excellence Guilloché Main, Émail Grand Feu
El guilloché hecho a máquina de torno tiene brillo cambiante y bordes vivos; el estampado se ve plano y repetido. Con una lupa de diez aumentos se distingue en un segundo.
Los minutos están en el centro y las horas en una esfera pequeña. Es cómodo cuando te acostumbras, pero conviene probarlo un par de días antes de decidir si te va.
Muchas se agotan en horas y aparecen al día siguiente al doble de precio. Si puedes, compra en la tienda oficial; si no, asume el sobreprecio con los ojos abiertos.
Las series limitadas llevan número en el fondo. Comprueba que coincide con el certificado, y que la caja trae todas las correas de la serie.
Los términos que solo verás en esta marca. Cada uno enlaza con el glosario A-Z del sitio.
Es una disposición heredada de los relojes de referencia de los talleres, donde interesaba leer el minuto con la máxima precisión. Por eso los minutos ocupan el centro y las horas se retiran a una esfera pequeña.
Porque ponen el diseño de relojeros de culto —gente cuyos relojes cuestan cinco o seis cifras— en un reloj de cuatro dígitos bajos, y en series de menos de doscientas piezas. La combinación no existe en ninguna otra parte.
No. Usa bases automáticas suizas de proveedor y les añade su módulo de regulador. Es justamente lo que le permite mantener el precio, y para el propietario es una ventaja: cualquier relojero puede atenderlas.
Depende de cuánto. Muchas colaboraciones doblan su precio en el mercado paralelo, y a ese nivel ya compiten con relojes de otra categoría. Si puedes esperar, la casa publica series nuevas cada pocos meses.
Muy bueno, sobre todo si buscas algo que no lleve todo el mundo. El regulador tiene personalidad, la mecánica es convencional y barata de mantener, y el acabado está por encima de lo que el precio hace esperar.
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