Raketa Big Zero
Carátula blanca con un cero enorme donde debería ir el doce. La lectura más reconocible de toda la relojería rusa.
- Estilo
- Vestir
- Movimiento
- Manual o automático de la casa
- Carátula
- Cero en lugar del 12
- Origen
- Años 1980
Casa relojeraLa fábrica de Pedro el Grande que acabó haciendo relojes
Peterhof. El taller de piedras duras que fundó Pedro el Grande en 1721 se hizo fábrica de relojes en 1949 y bautizó su marca en honor a Gagarin.
La fábrica Petrodvorets, junto al palacio de Peterhof, remonta su linaje al taller de piedras duras que Pedro el Grande fundó en 1721. Pasó a hacer relojes en 1949 y en 1961 estrenó el nombre Raketa, «cohete», en honor al vuelo de Gagarin. Hoy es de las pocas casas del mundo que fabrica hasta su propia espiral.
Una industria relojera construida por decreto. En los años treinta la Unión Soviética compró maquinaria entera de fábricas estadounidenses en quiebra y la trasladó a Moscú; durante la guerra la evacuó a los Urales y al Volga. De ahí salieron relojes pensados para durar en condiciones imposibles y no para lucir: el Amphibia de Vostok resolvió la estanqueidad al revés, dejando que la presión apretase el fondo. Es el país donde el reloj barato fue un objeto técnico.
Los hitos que explican la marca. Los que tienen flecha enlazan con el artículo del sitio que los cuenta a fondo.
Pedro el Grande funda junto a Peterhof una fábrica de piedras duras para el palacio.
OrigenReconvertida tras la guerra, la planta empieza a montar relojes de pulsera.
ReconversiónGagarin vuela y la fábrica estrena nombre comercial: cohete.
PrimiciaLas estaciones polares y los submarinos reciben carátulas de 24 horas, sin ambigüedad entre día y noche.
PolarUn cero enorme en lugar del doce convierte un capricho de diseño en el icono de la casa.
DiseñoDesaparece la URSS y la fábrica entra en dos décadas de decadencia y plantilla menguante.
CrisisUn grupo de inversores privados reactiva la planta y recupera la fabricación de calibres propios.
RenacimientoPetrodvorets fabrica en casa la espiral y el escape, algo al alcance de muy pocas manufacturas.
HoyArrastra para recorrer los hitos
Las familias que resumen lo que Raketa hace mejor.
Carátula blanca con un cero enorme donde debería ir el doce. La lectura más reconocible de toda la relojería rusa.
El sol y la luna giran sobre un disco alrededor de la Tierra. Las horas no se leen con manecillas, sino con dos astros.
Una sola vuelta de manecilla al día. Nació para estaciones polares y submarinos, donde ninguna luz separa la mañana de la tarde.
Los movimientos que encontrarás en un Raketa. Las cifras sin confirmar se marcan con un guion.
| Calibre | Tipo | Frecuencia | Joyas | Detalle | Dónde lo verás |
|---|---|---|---|---|---|
| 2609 | Cuerda manual | 18.000 alt/h | 19 | El calibre soviético de la casa, con segundero central | Big Zero y buena parte del catálogo vintage |
| 2623 | Cuerda manual de 24 horas | 18.000 alt/h | —Dato sin confirmar | La manecilla horaria da una sola vuelta al día | Relojes polares y de submarinistas |
| Raketa Avtomat | Automático | —Dato sin confirmar | —Dato sin confirmar | Calibre moderno de la fábrica relanzada, con espiral y escape propios | Big Zero, Copérnico y Avtomat actuales |
Raketa es de las pocas fábricas del mundo que produce su propia espiral y su propio escape, las dos piezas que casi todo el sector compra fuera. Los calibres soviéticos y los modernos conviven en el mercado y no son intercambiables.
Tres escalones dentro de Raketa y lo que conviene mirar antes de pagar. Sin precios: cambian por mercado y por semana.
Para entrar en la relojería rusa por la puerta de la historia.
Familias tipo: Big Zero, Copérnico, 24 horas
Para quien quiere calibre propio y garantía.
Familias tipo: Avtomat, Big Zero, Copérnico, Polar
Para el coleccionista que ya tiene lo básico.
Familias tipo: series limitadas de la fábrica, Baikonur, Malévich
El Raketa vintage es fácil de recomponer por partes. Una carátula repintada se delata en el grosor de la serigrafía y en un lume demasiado limpio para la edad del reloj.
Circulan muchísimos ejemplares armados con caja de un modelo, carátula de otro y movimiento de un tercero. Compara el número de calibre grabado en el puente con lo que promete el vendedor.
No es lo mismo un Raketa de los ochenta que uno salido de la fábrica relanzada. Cambian el calibre, el acabado, la garantía y el servicio. Pregunta siempre el año.
Para el vintage hay piezas en circulación, pero no en todos los calibres. Antes de comprar una rareza, comprueba que alguien cerca de ti pueda repararla.
Los términos que solo verás en esta marca. Cada uno enlaza con el glosario A-Z del sitio.
La fábrica reclama ese linaje porque ocupa el solar del taller de piedras duras que Pedro el Grande fundó junto a Peterhof. Relojes no hizo hasta 1949, y la marca Raketa no existió hasta 1961. Las dos cosas son ciertas: el sitio es antiquísimo, la relojería no tanto.
Es la misma fábrica y el mismo emplazamiento, con otra propiedad. Tras el desplome de los noventa, un grupo privado la relanzó a partir de 2009 y recuperó la fabricación de calibres. El producto actual no tiene nada que ver en acabado con el de los años ochenta.
En una estación polar no hay amanecer que te oriente durante meses. Con la manecilla dando una sola vuelta al día, las tres de la madrugada y las tres de la tarde ocupan puntos distintos de la carátula. Los submarinos adoptaron la misma idea por razones parecidas.
En un calibre soviético bien servido, una marcha correcta pero lejos de un cronómetro. Los calibres modernos de la fábrica van mejor y se entregan regulados. En vintage, la marcha depende sobre todo de cuándo fue la última revisión.
Sí, y es su argumento principal. Hace la espiral y el escape, dos componentes que casi toda la industria compra a proveedores externos. Es una rareza que comparte con muy pocas casas en el mundo.
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