Bivouac
Altímetro de pulsera con cápsula aneroide. Una escala para la altitud y otra para la presión, sin una pila de por medio.
- Estilo
- Instrumento de montaña
- Movimiento
- Mecánico con módulo aneroide
- Mide
- Altitud y presión
- Desde
- 1962
Casa relojeraLa segunda marca suiza más antigua, obsesionada con medir
Fundada en 1737, solo dos años después de Blancpain. En los sesenta midió con mecánica pura lo que nadie medía en la muñeca: la altitud y la profundidad.
Favre-Leuba es la segunda marca relojera suiza más antigua que sigue registrada, solo por detrás de Blancpain. En los años sesenta se dedicó a medir con mecánica pura lo que nadie medía en una muñeca: la altitud con el Bivouac y la profundidad con el Bathy. Desde 2011 pertenece al grupo indio Titan.
La cuna de la relojería moderna. Casi toda su industria se concentra en el Arco Jurásico, de Ginebra a Schaffhausen pasando por el Vallée de Joux, Neuchâtel y Biel: valles donde los campesinos montaban relojes durante el invierno y que acabaron convertidos en manufacturas. La crisis del cuarzo de los años 70 estuvo a punto de borrarla del mapa; la etiqueta «Swiss made», regulada por ley, sigue siendo el sello de calidad más reconocido del sector.
Los hitos que explican la marca. Los que tienen flecha enlazan con el artículo del sitio que los cuenta a fondo.
Se registra en Le Locle el taller que da origen a la casa, dos años después de Blancpain.
OrigenLa sociedad con la familia Leuba fija el nombre con el que la marca ha firmado desde entonces.
IdentidadA mediados de siglo la casa empieza a exportar al subcontinente, donde acabará siendo una marca popular.
ComercioLlega el altímetro de pulsera mecánico, con cápsula aneroide y escala de altitud en la carátula.
InvenciónEl mismo principio se lleva al agua y nace el profundímetro de pulsera mecánico.
PrimiciaEl grupo indio compra la marca y se plantea devolverla al mercado.
CompraVuelven el Bivouac y una colección de instrumentos inspirada en el archivo de los sesenta.
RegresoTitan reordena la marca con una colección más corta y un enfoque comercial distinto.
HoyArrastra para recorrer los hitos
Las familias que resumen lo que Favre-Leuba hace mejor.
Altímetro de pulsera con cápsula aneroide. Una escala para la altitud y otra para la presión, sin una pila de por medio.
Profundímetro de pulsera mecánico. La misma idea del Bivouac aplicada a la presión del agua.
Buceador clásico de los sesenta, con bisel giratorio y carátula de alto contraste. Sin complicación, solo oficio.
Tres manecillas de diario de las series clásicas, muy extendido en el mercado indio de la época.
Tres escalones dentro de Favre-Leuba y lo que conviene mirar antes de pagar. Sin precios: cambian por mercado y por semana.
Para quien quiere una casa antigua sin pagar rareza.
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Para el coleccionista de instrumentos mecánicos.
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Para quien quiere la idea del Bivouac con garantía.
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Lo que mide la altitud en un Bivouac y la profundidad en un Bathy es una pieza deformable que envejece mal. Si está cansada, el reloj da la hora pero miente en la escala, y no hay repuesto. Pide que te enseñen la manecilla del instrumento moviéndose.
Las carátulas con escalas de altitud son un festival de números pequeños y de las que más se repintan. Mira el grosor del trazo, el centrado de los anillos y si el texto conserva las separaciones originales.
Buena parte del vintage de esta casa es acero chapado en oro o cajas finas de vestir. Un pulido se lleva el chapado en asas y bisel. En los instrumentos, comprueba además que la corona del módulo gire sin holgura.
Muchos Favre-Leuba antiguos vienen del mercado indio, donde la marca se vendió durante décadas. No es un problema de origen, pero sí conviene mirar con lupa las restauraciones locales: carátulas retocadas y cristales sustituidos son frecuentes.
Los términos que solo verás en esta marca. Cada uno enlaza con el glosario A-Z del sitio.
Sí, y es la segunda marca relojera suiza registrada que sigue existiendo, solo por detrás de Blancpain. Lo que no ha sido continuo es la actividad: la casa original dejó de producir y la marca ha pasado por varios dueños. Desde 2011 pertenece al grupo indio Titan.
Con una cápsula aneroide, una caja metálica sellada que se deforma cuando cambia la presión del aire. Esa deformación mueve una manecilla sobre la escala de altitud de la carátula. Es la misma física de un barómetro de pared, reducida al tamaño de una muñeca.
Porque exportó al subcontinente desde mediados del siglo XIX y durante décadas fue una de las marcas suizas más presentes allí. Esa historia explica que fuera Titan, el gigante relojero indio, quien acabara comprándola en 2011.
Comparte la idea, no las proporciones. El original es un reloj pequeño de los sesenta y las reinterpretaciones de Titan son cajas grandes y modernas. Si buscas la pieza histórica, tienes que ir al vintage, con el riesgo que supone una cápsula aneroide de sesenta años.
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