Extra-fort
El cronógrafo clásico de la casa, con carátula limpia de dos contadores y unas proporciones tomadas directamente de los años cuarenta.
- Estilo
- Cronógrafo
- Contadores
- Dos
- Movimiento
- Automático suizo
- Origen
- Modelo de los años 40
Casa relojeraMás de un siglo haciendo casi una sola cosa: cronógrafos
La Chaux-de-Fonds, 1887. De las primeras casas en llevar el cronógrafo a la muñeca, y con una relación larguísima con el automovilismo italiano.
Eberhard & Co. lleva más de un siglo haciendo casi una sola cosa: cronógrafos. Fundada en La Chaux-de-Fonds en 1887, fue de las primeras en llevar el cronógrafo a la muñeca y en resolver el pulsador doble. Su catálogo actual mira sin complejos a sus propios archivos y tiene una relación larga con el automovilismo italiano, especialmente con la figura de Tazio Nuvolari.
La cuna de la relojería moderna. Casi toda su industria se concentra en el Arco Jurásico, de Ginebra a Schaffhausen pasando por el Vallée de Joux, Neuchâtel y Biel: valles donde los campesinos montaban relojes durante el invierno y que acabaron convertidos en manufacturas. La crisis del cuarzo de los años 70 estuvo a punto de borrarla del mapa; la etiqueta «Swiss made», regulada por ley, sigue siendo el sello de calidad más reconocido del sector.
Los hitos que explican la marca. Los que tienen flecha enlazan con el artículo del sitio que los cuenta a fondo.
Con veintidós años abre su taller en La Chaux-de-Fonds y se especializa desde el principio en cronógrafos.
FundaciónLa casa está entre las pioneras en llevar la complicación de la cadena del chaleco a la correa.
PrimiciaNacen los cronógrafos que definen su estilo: legibles, sobrios y con soluciones de mando propias.
CronógrafoLa casa dedica una colección al piloto italiano y afianza su vínculo con el automovilismo clásico.
AlianzaEberhard reedita sus propios modelos históricos y mantiene un catálogo corto y coherente, muy apreciado en Italia.
HoyArrastra para recorrer los hitos
Las familias que resumen lo que Eberhard & Co. hace mejor.
El cronógrafo clásico de la casa, con carátula limpia de dos contadores y unas proporciones tomadas directamente de los años cuarenta.
La colección dedicada al piloto italiano, con la tortuga de oro que le regaló Gabriele D’Annunzio como emblema en la carátula.
La reedición del cronógrafo deportivo de los sesenta, con carátula de dos colores y una legibilidad que no ha envejecido.
Tres escalones dentro de Eberhard & Co. y lo que conviene mirar antes de pagar. Sin precios: cambian por mercado y por semana.
Para quien quiere un cronógrafo suizo sobrio y con historia propia.
Familias tipo: Extra-fort, Extra-fort Grande Taille
Para el aficionado al automovilismo clásico.
Familias tipo: Tazio Nuvolari, Nuvolari Vanderbilt Cup
Para quien busca algo que casi nadie tiene en su precio.
Familias tipo: 8 Jours Grande Taille
En un cronógrafo el tacto lo dice todo: el arranque debe ser limpio y la puesta a cero, seca. Si notas esponjosidad o la manecilla no vuelve exacta al cero, el mecanismo necesita revisión.
La casa reedita sus propios modelos, así que hay piezas modernas muy parecidas a las históricas. Ni una ni otra es peor, pero el precio debe reflejar cuál tienes delante.
Un cronógrafo automático necesita mantenimiento más cuidadoso que un tres manecillas. Pregunta la fecha del último servicio y desconfía de un reloj antiguo que nunca lo ha tenido.
Es donde más se venden y más circulan de segunda mano. Eso es una ventaja de precio y también un aviso: compra con documentación y a vendedor conocido.
Los términos que solo verás en esta marca. Cada uno enlaza con el glosario A-Z del sitio.
Por una distribución histórica muy fuerte allí y por la colección dedicada a Tazio Nuvolari, que conecta con la cultura del automovilismo clásico italiano. Fuera de ese mercado la marca nunca invirtió tanto en darse a conocer.
No desde cero. Trabaja con bases suizas de proveedor que modifica y decora. Para el propietario eso es buena noticia: los cronógrafos son caros de mantener y con una base conocida cualquier relojero puede atenderlos.
Bastante, sobre todo en el dibujo de la carátula y en las proporciones. Lo que cambia son los materiales, la hermeticidad y el movimiento, que es moderno. Conviene tenerlo claro si buscas específicamente una pieza de época.
Sí, si valoras tener algo poco visto. Por el precio de un cronógrafo de entrada de las marcas conocidas te llevas aquí un reloj con más de un siglo de historia en la misma especialidad y bastante menos presencia en la calle.
Un reloj de cuerda manual con ocho días de reserva de marcha, algo muy poco frecuente en su rango de precio. Se le da cuerda una vez a la semana, y lleva un indicador en la carátula para saber cuánto le queda.
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