Casio G-Shock DW-5000C - El primer G-Shock de la historia
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Historia de MarcasMarcas Japonesas

G-Shock y el sueño de Kikuo Ibe

Ingeniería Emocional

La historia del ingeniero que quería crear un reloj indestructible después de romper el reloj que le regaló su padre.

Momento Relojero
Momento Relojero
1 de febrero de 20259 min de lectura

En el mundo de la relojería, solemos hablar de complicaciones, tourbillons y acabados en oro. Pero la historia del reloj más resistente del mundo no nació de la ambición de lujo, sino de la tristeza de un corazon roto.

Esta es la historia de Kikuo Ibe, el ingeniero de Casio que, tras un accidente personal, decidió desafiar las leyes de la física.

El reloj del padre y la caida fatal

Corría el año 1981. Kikuo Ibe caminaba por los pasillos de las oficinas de Casio en Tokio cuando tropezó con un compañero. El reloj que llevaba en la muñeca se soltó, cayó al suelo duro y se hizo añicos.

No era un reloj cualquiera. Era un regalo preciado que su padre le había dado al graduarse. Ver las piezas rotas en el suelo plantó una semilla en la mente de Ibe. En esa época, los relojes eran joyas frágiles; se cuidaban, no se maltrataban. Ibe se hizo una pregunta que parecía imposible:

"¿Podría crear un reloj que no se rompa, incluso si se cae?"

La Filosofía del "Triple 10"

Ibe formó un grupo secreto dentro de Casio llamado "Project Team Tough" (Equipo de Proyecto Duro). Solo eran tres personas al principio, y su objetivo se resumía en el concepto del "Triple 10":

  • Resistencia a caídas de 10 metros.
  • Resistencia al agua de 10 bares (100 metros).
  • Una batería con 10 años de vida.
  • Parecía sencillo sobre el papel, pero la realidad fue una pesadilla de ingeniería.

    Prototipos por la ventana del baño

    La fase de pruebas fue brutal. Ibe y su equipo envolvían los movimientos electrónicos en capas y capas de goma y espuma. Subían al tercer piso del centro de I+D de Casio y, literalmente, tiraban los prototipos por la ventana del baño hacia el asfalto.

    Uno tras otro, los relojes se rompían. Los componentes electrónicos no soportaban el impacto g. La frustración crecía. Ibe relata que estaba a punto de rendirse, temiendo que la empresa cancelara el proyecto por falta de resultados.

    La inspiración en el parque

    La solución llegó en un momento de descanso. Ibe observaba a unos niños jugar con una pelota de goma en un parque cercano. De repente, tuvo una epifanía visual:

    Cuando la pelota rebota, el centro de la pelota no sufre el impacto directo; está protegido por el aire y la goma exterior.

    Ibe corrió al laboratorio con una nueva idea: El Módulo Flotante. En lugar de envolver el reloj en protección rígida, suspendería el módulo (el corazón del reloj) dentro de la caja con solo unos pocos puntos de contacto, dejando que "flotara" en el aire.

    1983: Nace el DW-5000C

    Después de más de 200 prototipos destruidos, en 1983 nació el primer G-Shock, el DW-5000C. Al principio, fue un fracaso en Japón. Era demasiado grande, demasiado tosco para la moda elegante de los 80.

    Pero entonces, algo curioso sucedió en Estados Unidos. En un anuncio de television, mostraron a un jugador de hockey golpeando el G-Shock como si fuera un disco (puck). La gente creyó que era trucado. Los programas de noticias repitieron la prueba en vivo... y el reloj sobrevivió.

    De repente, policías, bomberos, soldados y skaters adoptaron el G-Shock. No por moda, sino porque era el único reloj que podía seguirles el ritmo.

    Hoy, el G-Shock es un icono cultural. Pero su alma sigue siendo la de ese joven ingeniero que, tras romper el regalo de su padre, juró que nadie más tendría que llorar por un reloj roto.

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